La escuela es el segundo hogar

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Educación con amor
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domingo, 12 de septiembre de 2010

Un día como hoy, cumpliríamos un mes más como novios, te sigo amando

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante, tu forma fue una mancha de luz y de blancura.
Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura,
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.
Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas.
Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor a primavera;
y tiemblo si tu mano se acerca a los cerrojos
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera.

*-Delmira Agustini-



¿Qué pasó con la ilusión de esa persona?

Al principio, todo transcurre con absoluta normalidad. El primer encuentro está cargado con la magia y la química del amor. Hay un sentimiento mutuo de felicidad plena y de emociones compartidas que hacen pensar que el sueño tan anhelado se ha convertido en una realidad tangible. Pero esa persona, ya sea hombre o mujer, tiene dentro de sí algo que está profundamente arraigado y es la convicción de que nadie será capaz de quererlo y aceptarlo tal cual es. Esa duda opera como un gran espacio de arenas movedizas y lo incitará a destruir la relación. ¿De qué manera?
Suele ocurrir que, en el punto más alto de una buena relación y sin justificación alguna, él o ella comienzan a decir a su pareja qu eno son los suficientemente buenos para ella o para él, y que mejor toman distancia. El mecanismo entonces se pone en marcha, y se reiteran una y otra vez los mismos conceptos hasta que finalmente su pareja se convence de que son ciertos.
La manipulación y la proyección de los sentimientos de culpa también son utilizados subrepticiamente para terminar abrupta y de forma definitiva una relación. La suma de todo este arsenal de misiles de alto poder destructivo cumple con su misión, y su pareja termina por abandonar el proyecto de amor.
Una vez que esto sucede, la persona se siente destruida, deprimida, arrasada por la tristeza. La ruptura, que esa misma persona ha promovido, le da la razón para sentirse así. "EL AMOR NO ES PARA MÍ", se dice una y otra vez y de esa forma justifica su desazón.

Pero también existe la posibilidad de que la pareja soporte estoicamente la andanada de mensajes que intentan alejarlo de su amor. Quizás él o ella tengan un arsenal de argumentos para continuar al lado de la otra persona a cualquier precio. Y cuanto más lo ama, mayor es el conflicto que se genera en quien tiene una baja autoestima, y entonces necesita un atajo para escapar. Tarde o temprano lo encuentra y resuelve que ya no está enamorado de su pareja, o cree estar enamorado de otra persona. En realidad da lo mismo cuál sea la excusa, pues el objetivo final es volver a estar solo o sola, para recomenzar este círculo perverso que culmina siempre en un fracaso. Esto tiene que ver mucho con la autoestima.
Ya que puede también suceder que una mujer inicie una relación con un hombre creyendo que en realidad ese hombre al que ha elegido no pudo haberse fijado en ella y destacarla entre las otras mujeres que tenía a su disposición en el entorno. Junto con esa actitud autodevaluatoria, la mujer necesita recibir amor, pero siempre buscará el camino para sentirse defraudada. Los celos, los comentarios sobre mujeres más actractivas que ella, el desafío a que su pareja se involucre con otras mujeres alegando que a ella no le importaría, finalmente consigue que el hombre se relacione con alguien más. Claro que el doble mensaje existe siempre; primero le dice al hombre que no le importa que se involucre con una tercera, pero, cuando esto sucede, sufre intensamente. A pesar del sufrimiento, sin embargo, ha logrado su objetivo: confirmar su minusvalía que siente frente al mundo y su falta de autoestima.

Finalmente, tener un autoconcepto negativo y no darnos cuenta de ello a tiempo y manejar ideas que nos tienden trampas en forma reiterada, nos vuelve prisioneros de nuestras propias debilidades. Solo cuando trabajemos sobre el concepto de autoestima y corramos el velo que cubre estos pensamientos destructivos, seremos capaces de cambiar el rumbo y seremos conscientes de que el cambio de conducta se impone para aspirar al bienestar y a la felicidad.

Lima, Magdalena 12 setiembre 2010.

Para compartir una vida con alegría, el hombre y la mujer deben sentirse libre para reconocer sus sentimientos y establecer una comunicación verbal y no verbal que posibilite que la magia del encuentro inicial se continúe a través del tiempo. Quizás la llave de la mutua comprensión y el antídoto contra los conflictos sea la buena comunicación.
Ya que encerrarse en uno mismo y construir un muro de silencio es el primer paso hacia una lenta y segura destrucción de lo que cuidadosamente fuimos modelando, con el más de los sentimientos, a través del tiempo. Es el primer paso para transformarnos en seres extraños: si a los ojos de los demás seguimos siendo iguales, en lo más profundo de nuestro ser ya no somos los mismos, porque dejamos de sentir esa conexión que motiva que el amor sea algo que únicamente puede vivirse de a dos. Existen muchas razones para que dos personas que se aman vayan distanciándose. El malestar profundo que esto causa lleva a preguntas inevitables: ¿Qué pasó? ¿Porqué esa persona que hasta ayer representaba todo lo que necesitábamos para sentirnos contenidos afectivamente, hoy se ha convertido en un ser extraño, sin que lleguemos a comprender claramente los motivos?
Solo si actuamos con inteligencia, solo si el amor aún está presente y la admiración por nuestra pareja se mantiene, existirán posibilidades reales de salvar una relación que se ve amenzada no tanto por los problemas externos, sino por la incapacidad de cada uno para saber qué es importante y qué no lo es.

martes, 15 de junio de 2010

En el momento menos inesperado encontramos AMOR

I was found lost walking by the streets of Magdalena, thinking about all the alive memories of did nothing less than two weeks before, the radiating happiness of my life era of gratitude, but that one gray morning, i take in a bluish bus, of line 7, without course, into my lodged the deepest sadness. To the few pictures, in whereabouts it surrounds to the market of Magdalena, the bus paused to gather passenger, among them towards the attempt to raise old thin, average bending, trying to load 4 vegetable packages, the purchase, in the morning apparently single, without it accompanied which it, the collector took in helping it, I dried the tears with my handkerchief, and I got up myself because she was seated towards the side of the window, I helped and it to sit down side. I do not know because I felt the necessity to yearn for to be together itself to its side, so I stuck my right shoulder on its left little arms whose fragile hand held its pocket and two of the four great vegetable bags. It, the old one also held a miserable, thin cane like her bones, clung straight to this with her fist shaking…. He was right when I dared to speak to him. -You this single grandma? The little oldwoman, turned around to watch to me with affection and a tear showed by its dirty eyes, said to me that always it came to single Magdalena to buy his market, since the bad one of the woman of to its left it son, and in minutes it told me crying all the bad one that it went to him to his son, his unique son who worked like traveling salesman whereas the woman salia with another man leaving itself to its two children to the abandonment, and she, the grandma had to feed them with little who won of her pension. So that his son had to leave very early every day, almost on the brink of madness the dawn to go to Window to work. He was then that an infinite wave of love seized of my, and I who moments before looked for desperate the esteem and hug of anyone in the park of Magdalena seated in a cold bank of beginning of the month of May, then; I dared to cojer it of his left hand and with firmness but affectionately I tightened it and I said to him, - " no longer I cried grandmom" - You are a self-sacrificing woman, to his age, worrying not only about the feeding of those two grandsons to the abandonment, and of its adult son who this very sad because she left it to the woman, you lady, have all the greater love of the world and knows what is that love? The little oldwoman returned to me to watch the eyes, and I responded to him, the love of God, God is great and wise and knows whichever one can hold and support so many shortages. Then I´ve understood account that the grandma was like an angel who me sent the Universe to it in the middle of my solitary and unfortunate way, she with her life that me told everything it; before it will arrive at the whereabouts of the faucet of San Miguel Place, had to lower doubling to La marina avenue, because she lives in Maranga, I had the opportunity to say to her, that his spirit was strong, who always went to go with protection of God and that not will leave to frighten, that everything was in the mind, that its body had lived and undergone the most beautiful feeling on all the life, that the money did not concern much, but rather the sacrifice without yearning for sumptuous things, that interested plus the uprightness of the pardon, to change to the humiliation by the pardon and the love without interest, not to let itself take by egoism that contaminates all it, nor the bad advice of inserted people who without knowing or the problems of others put to give absurd opinions and she drying the tears with a piece of gray fabric that held with the same hand that its withered cane grasped, caresses its shoulder to him and him I wanted to give all my life to him, to transmit to him all little of happiness that lodged in a corner of my spirit, to give my outside possible whole vitality him if through that smooth contact of my hands on its back. I saw lower to the old one with its four vegetable bags, and I made sure that this time, the collector will leave its bulks him on the sidewalk, far from sardinel of the track. And I saw through the window of the bus that moved away of her I blessed and it, I closed my eyes and it did not concern me that seated people will watch around me that I also was crying, but of happiness, by to have had in my life, only 6 minutes little to give a breath of hope that old one, and to listen to her blessing towards my person, and that she also before rising of the seat, managed to slap my right hand to me and to say to me that he was a noble man by the advice, who never nobody in its seventy and seven years of life, they had approached to him that way like I made to give as much confidence him as I offered it in the brevity that delayed the bus in taking it until Maranga and it thanked to me as if I had given unimaginable a hardware him. That was me in my heart, and where it wants that now is that grandma of white hair like the snow of Skilstuna, I know that it takes care of it to God and it gives forces him while has life, and if something cleared the life breath, I know that its faith will take, it happy and been thankful to a paradisiac world. That morning, to few pictures I lowered of the bus of line 7, and I did not get to go where it wanted to go, I walked like 6 pictures throughout La Marina Avenue, crestfallen, praying by the grandma, praying by my brother Bollard, praying by all the women of the world so that they always act with love and they leave neither to its children nor their parents, nor to its spouses, nor to their fiancees by a tontedad of the pride.
Me encontraba pérdido caminando por las calles de Magdalena, pensando en todos los recuerdos vivos de hacía nada menos que dos semanas antes, la felicidad radiante de mi vida era de gratitud, pero aquella mañana grís, enrumbé en un bus azulado, de la línea 7, sin rumbo, en mi interior se albergaba la tristeza más honda.
A las pocas cuadras, en un paradero cerca al mercado de Magdalena, el bus se detuvo para recojer pasajero, entre ellos hacia el intento de subir una anciana delgada, media encorvada, tratando de cargar 4 paquetes de verduras, la compra de la mañana al parecer, sóla, sin nadie que la acompañase, el cobrador tardó en ayudarla, yo me sequé las lágrimas con mi pañuelo, y me incorporé porque estaba sentado hacia el lado de la ventana, y la ayudé a sentarse a mi lado.
No sé porque sentí la necesidad de anhelar arrecostarme a su lado, así que pegué mi hombro derecho sobre su bracito izquierdo cuya frágil mano sujetaba su monedero y dos de las cuatro bolsas grandes de verduras. Ella, la anciana sujetaba también un bastón miserable, delgado como sus huesos, se aferraba a este con su puño tembleque derecho.... Fue justo cuando me atreví a hablarle.
-¿Usted esta sola abuelita?
La viejecita, se volteó a mirarme con cariño y una lágrima asomó por sus ojos legañosos, me dijo que siempre venía a Magdalena sola a comprar su mercado, desde que la mala de la mujer de su hijo lo abandonó, y en minutos me contó sollosando todo lo malo que le fue a su hijo, su único hijo que trabajaba como vendedor ambulante mientras que la mujer se salia con otro hombre dejando a sus dos hijos al abandono, y ella, la abuelita tenía que alimentarlos con los poco que ganaba de su pensión.
Por que su hijo tenía que salir todos los días muy de temprano, casi al borde de la madrugada para dirigirse a Ventanilla a trabajar.
Fué en ese momento que una onda infinita de amor se apoderó de mi, y yo que momentos antes buscaba desesperado el aprecio y abrazo de cualquiera en el parque de Magdalena sentado en un fría banca de inicio del mes de Mayo, en ese momento; yo me atreví a cojerla de su mano izquierda y con firmeza pero cariñosamente se la apreté y le dije, - "ya no lloré abuelita"- Usted es una abnegada mujer, a su edad, preocupándose no sólo por la alimentación de esos dos nietos al abandono, y de su hijo adúlto que esta muy triste porque la mujer lo abandonó, usted señora, tiene todo el amor más grande del mundo y sabe ¿cual es ese amor? La ancianita me volvió a mirar a los ojos, y le respondí, el amor de Dios, Dios es grande y sabio y sabe cuanto uno puede aguantar y soportar tantas penurias. En ese momento me dí cuenta que la abuelita era como un ángel que me la mandó el Universo en medio de mi camino solitario e infeliz, ella con su vida que me lo contó todo; antes que llegará al paradero del grifo de Plaza San Miguel, tenía que bajarse doblando a la avenida La Marina, porque vivia en Maranga, tuve la oportunidad de decirle, que su espíritu era fuerte, que siempre iba a ir con la protección de Dios y que no se dejará amilanar, que todo estaba en la mente, que su cuerpo había vivido y experimentado el sentimiento más hermoso de toda la vida, que el dinero no importaba mucho, sino más bien el sacrificio sin anhelar cosas suntuosas, que interesaba más la rectitud del perdón, cambiar la humillación por el perdón y el amor sin interés, no dejarse llevar por el egoismo que todo lo contamina, ni los malos consejos de personas entrometidas que sin saber bien los problemas de otros se meten a dar opiniones absurdas y ella secándose las lágrimas con un pedazo de tela gris que sujetaba con la misma mano que aferraba su bastón marchito, le acaricíe su hombro y le le quise dar toda mi vida, transmitirle todo lo poco de felicidad que albergaba en un rincón de mi espíritu, darle mi vitalidad entera si fuera posible através de ese suave contacto de mi manos sobre su espalda. La vi bajar a la anciana con sus cuatro bolsas de verduras, y me aseguré de que esta vez, el cobrador le dejará sus bultos sobre la acera, lejos del sardinel de la pista. Y la vi atraves de la ventana del bus que se alejaba de ella y la bendije, cerré mis ojos y no me importaba que la gente sentada al rededor me mirará que yo también estaba llorando, pero de felicidad, por haber tenido en mi vida, tan sólo 6 minutos escasos para darle un aliento de esperanza a esa anciana, y por escuchar su bendición hacia mi persona, y que ella también antes de levantarse del asiento, logró palmearme mi mano derecha y decirme que era un hombre noble por los consejos, que nunca nadie en sus setenta y siete años de vida, se le habían acercado así de esa manera como lo hice para darle tanta confianza como yo se la brindé en la brevedad que demoraba el bus en llevarla hasta Maranga y me daba las gracias como si yo le hubiera dado un soporte físico inimaginable. Eso me quedó en mi corazón, y dondé quiera que ahora se encuentre esa abuelita de cabello blanco como la nieve de Skilstuna, sé que Dios la cuida y le da fuerzas mientras tenga vida, y si algo la quitase el aliento de vida, sé que su fe, la llevará feliz y agradecida a un mundo paradisiaco.
Esa mañana, a pocas cuadras bajé del bus de la linea 7, y no llegué a ir donde quería ir, caminé como 6 cuadras a lo largo de la Avenida La marina, cabizbajo, orando por la abuelita, orando por mi hermana Vita, orando por todas las mujeres del mundo para que siempre actuen con amor y no abandonen ni a sus hijos ni a sus padres, ni a sus esposos, ni a sus novios por una tontedad del orgullo.

Written by : David José C. De la cruz. 12-June, 2010.
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